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¿Sabias que...?

El Imperio de la Nieve, el estado resultado de la Gran Nevada y la posterior ocupación de varios países vecinos, apenas tuvo una duración de seis meses. Actualmente el País de la Nieve y Yuki están bajo ocupación temporal de la Alianza del Segundo Amanecer.

Shinobi Shinden - Foro Rol de Naruto
Información Básica
Edad:37 (+1)
Nivel:8
STATS: 224 PH
Fuerza:90
Resistencia:90
Velocidad:90
Agilidad:90
Destreza:90
Presencia:60
Inteligencia:60
Ctrl. de Chakra:70








540
788
510
19
27
• Hagiri Pakura •
Alias El Cazador de las Dunas
Anbu - Suna
Historia
Hagiri nació en el 88 DVF, en la época de la Paz Eterna. Se crió como un muchacho normal, teniendo una vida fácil y cómoda hasta ingresar en la Academia Shinobi de Sunagakure no Sato. Allí tampoco tuvo grandes complicaciones dado el leve entrenamiento que se impartía a los futuros shinobi. Por lo general, pasaba el tiempo jugando con sus amigos, leyendo o aprendiendo artes marciales con su padre. Se graduó con 12 años en el año 100 DVF, y justo en este momento dio comienzo la Quinta Guerra Mundial, la llamada Gran Guerra. En un principio no se le dio la importancia que merecía y fueron desplegadas solamente las unidades más veteranas hacia el frente. Hagiri, junto al resto de Gennin y recién graduados, quedó en la retaguardia defendiendo la ciudad mientras empezaban un entrenamiento intensivo para mejorar destreza en combate.

Con el tiempo la guerra fue empeorando, y más y más batallas terminaban en derrota para Suna y la Alianza Shinobi. Para entonces Hagiri ya contaba con un entrenamiento básico con el que poder defenderse en batalla, y un equipo ninja con el que podría trabajar. Era el Grupo Exploratorio Número 17, formado por el Capitán Zhao, Haruka Maki, Shoto Maki y él mismo. Estos dos integrantes eran dos años mayores que él, pero se conocían de la academia shinobi. De hecho, Hagiri empezó a desarrollar sentimientos por su amiga Haruka, pero cuando vio que no eran correspondidos, se centró en el entrenamiento e intentó aparcarlos a un lado. Cuando llegaron rumores de un inminente ataque a la propia aldea ninja, Hagiri colaboró con la evacuación de civiles hacia los túneles y galerías interiores de la ciudad y colaboró con la preparación de defensas, pero todo fue en vano. La ciudad fue atacada y saqueada por un ejército de la Coalición liderado por ninjas de Kusagakure no Sato. Los escasos defensores hicieron cuanto pudieron pero rápidamente fueron rodeados. Hagiri fue uno de los últimos en seguir combatiendo, ayudó a cuantos pudo a escapar, y finalmente fue capturado.

Pasó el resto del conflicto en una celda, recibiendo palizas, torturas y siendo interrogado día y noche acerca de las técnicas ocultas del clan Pakura, de la villa y de sus propios miembros. Querían saberlo todo acerca de la aldea y de sus habitantes. Quiénes eran los líderes, los oficiales, los shinobi y kunoichi más poderosos y de qué clanes eran. Hagiri se resistió a la mayoría de preguntas, soltando solo información poco relevante, lo cual le provocó serios problemas con los carceleros. La mayoría de sus cicatrices son de este periodo de sus vida, unos meses agónicos en los que fue sometido a mil y una penitencias. Finalmente, tras meses de cautiverio y casi ser asesinado, logró ser rescatado unas horas antes de que la ciudad al completo fuese liberada. Pero quedó marcado de por vida, principalmente traumado por la hambruna a la que fue sometido y a la oscuridad más absoluta.

Tardaron varios meses, pero finalmente el Ejército del Viento llegó y expulsó a los invasores de Suna. La guerra terminaría poco después, pero ahí no acabarían los problemas de su población. La guerra dejó muy dañado el País del Viento y la propia Sunagakure no Sato. Su padre había muerto en combate junto al Gran Ejército del Sur, y dado que su madre había muerto siendo él muy pequeño, ahora estaba solo. No era el único. Todas las ciudades y aldeas del continente estaban plagadas de huérfanos, Hagiri solo era uno más. La propia sociedad se vio dañada a niveles nunca conocidos por las últimas generaciones: pobreza, hambre y miseria asolaron la ciudad. Una profunda depresión sacudió la vida de las personas, y la inestabilidad política no mejoró la situación. Poco a poco la situación fue empeorando y cuando la elección de un nuevo Kazekage parecía que iba a acabar con todo ello, una nueva guerra se desató en el País del Viento. En esta ocasión, una guerra civil.

Hagiri apoyó desde el primer minuto a aquellos que se opusieron a la Alianza Shinobi, a volver a ser aliados de Konoha. Esa villa, que juró defender a Suna en todo momento, era la misma que la había abandonado. Y a él mismo también, así como a todos sus habitantes. Y del mismo modo que aplaudió el abandono de la alianza, condenó que Suna volviese a unirse a ella. Él junto con miles de refugiados iniciaron la Gran Marcha, abandonando su hogar hacia un lugar desconocido. El viaje llevó a mujeres, niños, ancianos y a los pocos veteranos de la guerra hasta el desierto, donde vivirían en la miseria los años siguientes. Pronto Hagiri se unió a la resistencia, el brazo armado que luchó contra los golpistas Jiki y que plantó cara al sistema que ahora gobernaba la aldea.

La guerra civil fue incluso más dura que la Gran Guerra. A la falta de comida y suministros básicos de unió la tristeza de tener que matar a tu propio hermano en combate. Ahora no luchaban contra un invasor o un enemigo lejano, sino contra los vecinos y amigos de la infancia que habían optado por el otro bando. El conflicto parecía que sería corto, pero entonces Konoha entró en el lado de los golpistas, prolongando la guerra unos años más. Hagiri desarrolló en este momento aún más odio por la aldea del País del Fuego, pues una vez más interferían en contra de los intereses de la mayoría de habitantes de Suna. Junto con un equipo de veteranos de la Gran Guerra, Hagiri formó el Equipo de Cazadores, una unidad de élite especializada en el rastreo y caza de los voluntarios de Konoha enviados al País del Viento.

Este grupo de élite pronto pasó a ser famoso por sus crueles métodos, aunque Hagiri no los aceptaba ni tampoco los llevaba a cabo. Se decía que sus integrantes cortaban los dedos y las orejas de los ninjas de Konoha y los llevaban como colgantes y amuletos, y que cuando optaban por perdonar la vida de uno de sus enemigos, le daban dichos objetos para que se los entregase al resto de ninjas. "No sois bien recibidos en el desierto, marchaos" les decían. Lo cierto es que el Grupo de Cazadores resultó muy efectivo en la guerra psicológica. Cavaban túneles bajo las dunas y aguardaban el paso de caravanas de suministros enemigas para emboscarlas. No solían dejar supervivientes, pero mandaban un mensaje muy claro. Tras la muerte del capitán, Hagiri pasó a comandar un grupo de ocho shinobi y kunoichi. Cuando acabó la guerra, solo él quedó con vida y recibió el apodo de El Cazador de las Dunas, o El Cazador a secas, un título que él desprecia pues en realidad él no hizo los crímenes de los que se acusa a dicho grupo.

Hagiri fue ascendido a Jounnin antes de que acabase el conflicto, y junto a Higasa no Ken llegó a ser considerado uno de los mejores shinobi del momento. Sin embargo, su depresión casi constante y su apatía política le hicieron perder notoriedad. No participó en el Concilio de Suna, el movimiento clandestino que culminó con la prohibición de la esclavitud, y en consecuencia no fue convocado para la elección del nuevo Kazekage. Aplaudió la elección de Hayate Chikamatsu, pero en el fondo no creía que la situación fuese a cambiar a corto plazo. Se equivocaba. Con el tiempo empezó a ver al nuevo Kazekage como alguien que verdaderamente podía cambiar el destino y la vida de las gentes de Sunagakure no Sato para bien. Por eso, cuando el anciano Kage llamó al pueblo a las armas, Hagiri respondió la llamada y acudió al frente del País del Agua. Combatió en la Batalla de Torishima, llamada por muchos la Matanza de Torishima, y logró salir indemne. En los años posteriores siguió su entrenamiento en solitario hasta que nuevamente fue convocado a la guerra, la Sexta Guerra Mundial. Hagiri no ha dejado de combatir un solo día contra los enemigos de Sunagakure no Sato, por el bien de sus gentes y de su futuro.
Físico
Hagiri es un hombre de complexión atlética y ligeramente musculoso. Mide 189 centímetros de estatura y pesa 81 kilogramos. Tiene pelo negro, de longitud media, y ojos violáceos. También cuenta con algunas pecas en las mejillas. Su cuerpo está plagado de cicatrices, pero las más importantes son las siguientes: Marcas de latigazos en la espalda, una cicatriz similar a un cráter en el muslo derecho, restos de una herida punzante en el costado derecho, cortes de diferentes profundidades en brazos y torso y varias heridas de bala en el torso y espalda. Suele llevar los ropajes reglamentarios acorde a su rango en batalla, pero también suele cubrirse con una larga túnica grisácea, por lo general para misiones encubiertas o para protegerse de las tormentas de arena. Su bandana suele estar colocada en el cuello o en el cinturón. Su prenda más característica es un sombrero típico de los bandidos de las tierras del oeste.
Psicológico
Se trata de un joven por lo general callado, serio y reservado. No era así antes de ser encarcelado y torturado. Tenía un humor muy peculiar y un gran carisma que atraía a amigos y enemigos y les hacía florecer una sonrisa en el rostro. Aún mantiene dicho humor, pero en raras ocasiones consigue atraer a la gente con su -ahora dura y fría- personalidad. Tiene un sentido del honor y el deber muy marcado, el cual antepone a todo. La Aldea, la familia y el deber son sus razones para combatir y vivir. Carece de familia cercana, pero mete en este grupo a todo aquél que considera amigo. En combate suele ser menos calculador, siendo a veces que peca de confianza o soberbia. Se han dado casos en los que se burla de sus enemigos públicamente, de ríe de ellos en pleno combate o los menosprecia. A veces, esto le ha pasado factura. Ante todo, desea que todo el mundo sea feliz a su manera (incluso los enemigos), para que de esta manera se acabe el sufrimiento en el mundo y la gente deje de pasarlo mal, aunque sabe que es imposible contentar a todo el mundo, por lo cual a veces se siente triste. Es muy melancólico, solitario y soñador.